Ahora que han pasado cerca de dos meses me encuentro revisando la parte final de esta bitácora, pensando en que concluyó todo este proceso de titulación, y quiero pensar que fui consecuente con lo que declare en un principio, citando a J. Ruskin, “la belleza de una pieza arquitectónica transmite la alegría de quien la construyo”, que es lo que mejor puede servir como conclusión a este proceso no solo de un año, sino que desde que entré a la carrera, el año 2000.
Fue un proceso difícil, agotador pero a la vez demasiado reconfortante, al ver resultados tangibles, pero en distancias largas de tiempo, ahora siento que cumplí la primera meta, y que en esta etapa hice un compromiso técnico, para llevar a cabo la obra, pero para lo que sigue creo que no importa si es técnico o de que tipo sea, pero la clave es “compromiso”; como dijo Mies, “la arquitectura comienza cuando pones dos ladrillos cuidadosamente”, siendo “cuidadosamente” lo principal en este oficio que estoy comenzando a aprender con cierta ansiedad y temor, no miedo sino el temor natural a lo desconocido, pero ansioso por que lo que he aprehendido, sobre todo la experiencia en obra, que he tenido la suerte de hacer desde mi práctica profesional, me parece fascinante y quiero más, simplemente esta fue el primer paso.
A quien lea este blog quiero decirle, que las cosas son lo que son, ni más ni menos, y pretender llevar las cosas a más de lo que son, lleva a un seguro fracaso. La sencillez de desnudar la realidad es lo que le da cierta vida a la obra de arquitectura, mostrando la belleza en su naturalidad más brutal, sin adornos ni reparos excesivos, ya que fue construida cuidadosamente.
Rodrigo Morales Ávila
Arquitecto
Talca, 2 de febrero del 2007.
Fue un proceso difícil, agotador pero a la vez demasiado reconfortante, al ver resultados tangibles, pero en distancias largas de tiempo, ahora siento que cumplí la primera meta, y que en esta etapa hice un compromiso técnico, para llevar a cabo la obra, pero para lo que sigue creo que no importa si es técnico o de que tipo sea, pero la clave es “compromiso”; como dijo Mies, “la arquitectura comienza cuando pones dos ladrillos cuidadosamente”, siendo “cuidadosamente” lo principal en este oficio que estoy comenzando a aprender con cierta ansiedad y temor, no miedo sino el temor natural a lo desconocido, pero ansioso por que lo que he aprehendido, sobre todo la experiencia en obra, que he tenido la suerte de hacer desde mi práctica profesional, me parece fascinante y quiero más, simplemente esta fue el primer paso.
A quien lea este blog quiero decirle, que las cosas son lo que son, ni más ni menos, y pretender llevar las cosas a más de lo que son, lleva a un seguro fracaso. La sencillez de desnudar la realidad es lo que le da cierta vida a la obra de arquitectura, mostrando la belleza en su naturalidad más brutal, sin adornos ni reparos excesivos, ya que fue construida cuidadosamente.
Rodrigo Morales Ávila
Arquitecto
Talca, 2 de febrero del 2007.
3 comentarios:
http://proyectotitulo.blogspot.com/
http://pinohuacho.blogspot.com/
otras obras de titulo de la escuela de arquitectura de la universidad de talca
obras de titulo escuela de arquitectura de la universidad de talca
rodrigo sheward (http://pinohuacho.blogspot.com/)
hector peldoza (http://proyectotitulo.blogspot.com/).
hector cadiz http://hectorcadizberoiza.blogspot.com
exelente proyecto, dejaste alta las espectativas del 2007.
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